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"Los científicos creemos en la suerte"

"Los científicos creemos en la suerte" jueves, 18 de enero de 2007

LA VANGUARDIA, Barcelona

CONSTRUIR

Aparece en la portada de las revistas de ciencia más prestigiosas; su hallazgo es el fruto de una vida dedicada a la investigación de los océanos, aunque ella habla de suerte. Sus padres nunca fueron a la universidad, es hija de un obrero de la construcción. En su última incursión en el Ártico, ha descubierto que en esa zona de osos polares reinaba, hace 55 millones de años, un clima tropical con una temperatura del agua de 24ºC. Un calentamiento global, del que no se saben las causas, llevó al enfriamiento y glaciación del mar. Kathryn Moran, codirectora de la expedición, lo ha explicado dentro del programa de medio ambiente de la obra social de la Fundació La Caixa. "Estos hallazgos cambian la perspectiva del cambio climático".

 
KATHRYN MORAN

"Los científicos creemos en la suerte"

Ingeniera oceanográfica

IMA SANCHÍS  - 18/01/2007




Tengo 51 o 52 años. Nací en Pensilvania (EE. UU.), y vivo entre Canadá, donde está mi marido, y Rhode Islan, donde soy investigadora y decana de la Universidad de Oceanografía. Me licencié en Ingeniería de Caminos y luego en Oceanografía. No tengo hijos. Soy progresista. El mundo es demasiado fantástico para no creer que exista un Dios




- Es usted ingeniera, ¿cómo acabó en los océanos?

- Trabajaba para una gran compañía, Procter & Gamble y me aburría mucho, así que decidí estudiar ingeniería oceanográfica.

- Trabajó para el secretario de Energía del gobierno Reagan.

- Sí, fue él quien me convenció para que me pasase la vida en el océano.

- ¿Cómo lo hizo?

- Me dijo que con más expediciones internacionales cambiaríamos el mundo de manera diplomática porque los científicos no tienen barreras políticas. Decía que había que introducir a los científicos en las embajadas.

- ¿Y cómo llevan los científicos tener jefa?

- No es fácil, durante décadas he sido la única mujer, pero a medida que me hago mayor la situación mejora. En mi primera expedición, en un barco de la Armada estadounidense, tenía 22 años y el capitán no quería dejarme subir a bordo.

- ¿Cómo lo convenció?

- Prometiéndole que jamás me quitaría el mono que me cubría de la cabeza a los pies.

- ¿Un talibán made in USA?

- Sí, ¡en mi vida he pasado tanto calor! Salíamos de Hawai.

- Y usted, personalmente, ¿qué ha ido buscando por los océanos?

- A mí me encanta salir al mar, una de las razones es que tu vida se convierte en algo muy simple: tienes metas científicas definidas, trabajas entre 12 y 18 horas diarias y no hay nada más que hacer, así que te conviertes en una persona muy tranquila, es muy relajante y aprendes mucho sobre ti mismo.

- ¿Qué tipo de cosas ha aprendido?

- Yo era impulsiva: si estaba en contra de algo, lo decía de inmediato. Pero en el mar pasas mucho tiempo con la misma gente y acabas reconociendo tus malos hábitos en la mirada de los demás y tienes tiempo de pensar en ellos y cambiarlos, es una suerte.

- En la ciencia, ¿cuál ha sido su búsqueda?

- Conseguir que la tecnología resuelva la ciencia. En el Ártico me he pasado tres años estudiando cómo perforar.

- Y ha demostrado que el Ártico era, hace 55 millones de años, un paraíso tropical, pero, ¿cuál era su temor?

- Para poder perforar, el barco debe quedarse fijo y eso resulta complicado. Nunca pensamos que pudiéramos llegar tan lejos. Sabíamos que en otros lugares en esa época, hace 55 millones de años, la tierra era cálida, pero no sabíamos qué ocurría en el Ártico. Conocer la diferencia de temperatura entre el polo y el ecuador para poder crear modelos climáticos era muy importante.

- ¿Y eso se sabe cuanto más abajo perforas?

- Sí, y fue muy difícil, lo intentamos cuatro veces, el hielo nos expulsaba de la localización. Pero tuvimos suerte: empezó a hacer mucho frío y los capitanes del barco se negaban a quedarse porque temían quedar atrapados en el hielo. Un día antes de la partida llegamos a la profundidad deseada. Los científicos creemos en la suerte.

- ¿De qué cree que depende la suerte?

- De que seas una buena persona.

- Que el Ártico fuera un paraíso tropical, ¿a qué conclusiones nos lleva?

- Nos queda poco tiempo, así que es muy importante reunir observaciones del pasado para calibrar los cambios climáticos. Hemos descubierto que el Ártico, en una época en que el clima general era cálido, era todavía más cálido de lo predicho. Eso significa que hay que cambiar los modelos informáticos para poder prever con más exactitud.

- Y dice que nos queda poco tiempo...

- Los gases invernadero se emiten hoy mucho más velozmente. En 200 años hemos alcanzado cotas que tardaban 10.000 años.

- ¿Ha visto alguna vez la mano de Dios en sus expediciones?

- La primera vez que vi y escuché la aurora boreal, que emite un sonido increíble, supe que existía Dios. También he visto tornados de agua en los océanos y, yo soy…

- Diga, diga, no se corte.

-... Monitora de aerobic, y los días de buen tiempo salimos todos a cubierta a practicar. Un día una ballena salió despedida del agua justo a nuestro lado, y eso es algo religioso,

- Cuándo ve todas esas maravillas, ¿qué piensa de los humanos?, ¿somos estúpidos?

- Un poco. Me preocupa que la gente no escuche a los científicos. Estamos tardando demasiado en darnos cuenta de la severidad de la situación. Verá, ocurre una cosa, la prensa necesita contraopiniones, las busca y las encuentra, pero hay unanimidad en el universo científico respecto al peligro y la urgencia del cambio climático.

- ¿Cuál es su esperanza?

- Espero que el sistema político de EE. UU. cambie, que más organizaciones y empresas entiendan el peligro de los gases de efecto invernadero y colaboren, que trabajen más científicos en el Tercer Mundo para prever la subida del nivel del mar en las costas. Espero que se retiren las tropas de Iraq, que la diferencia entre ricos y pobres disminuya..., ¿le parece demasiado?

- ¿Ha peligrado su vida?

- Varias veces. Lo que le voy a contar fue horrible. Perdone mis lágrimas, es el jet lag.Estábamos a 50 grados bajo cero y teníamos estufas de propano, una goteaba y el perforador encendió un cigarrillo. Fue un fallo estúpido y doloroso...

- ¿Qué ha aprendido sobre el ser humano?

- Que podemos comportarnos muy mal los unos con los otros, pero cuando nos encontramos en situaciones extremas nos ayudamos y colaboramos. Hay que ser más conscientes de que cada día puede ser el último.

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