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COMPETIR CON LA MENTE La Mente es la Locomotora que conduce al tren

"Pesaba 130 kilos y bajé a 96, con placer"

LAVANGUARDIA, Barcelona

PERE TAPIAS

"Pesaba 130 kilos y bajé a 96, con placer"

Comunicador y 'Bon vivant'

VÍCTOR-M. AMELA  - 26/01/2007


PLACERES

Nació Joan Collell Xirau, pero en 1969 la discográfica le dijo que con ese nombrecito no iba a vender ni un disco. Y adoptó el de un hermano de su abuela materna: Pere Tapias. A los de la discográfica les encantó y así se ha quedado. Es un hombre que disfruta de los placeres pequeños. Al que le gusta la gente y que gusta a la gente. Es por eso Defensor del Ciudadano en Vilanova desde hace cinco años: "Dedico tiempo a escuchar las quejas de la gente contra la Administración", a mediar. "Aprendo mucho de la gente y de sus problemas", me asegura, y se ajusta la gorra armoricana. Comparte con la gente ´Tapias variadas´, programa que cumple 10 años en Catalunya Ràdio, y para la gente publica ahora ´El plaer d´aprimar-se´ (Columna), un recetario de su gusto a favor del placer y de la salud.


Tengo 60 años. Nací en Vilanova i la Geltrú, y allí vivo, en la playa de Ribes Roges. Me licencié en Derecho, fui cantante, y soy gastrónomo, comunicador y ejerzo como Defensor de la Ciutadania de Vilanova. Vivo en pareja. Tengo una hija, Adela (30). ¿Política? Comprensión y tolerancia. ¿Dios? Ni sé si existe ni afirmaré que no existe


Ya no canta?

- No. Pero entre febrero y marzo publicaré Àlbum de terrissa, que reunirá todas mis canciones desde 1969.

- "En moto chupu-pa-pa-pa...": la canción de la moto es la más famosa, ¿no?

- Sí. Conocí a una colla que estaban todo el día hablando de motos, y me inspiraron esa historia de un tío enamorado de su moto.

- Sus canciones eran costumbristas, divertidas...

- Eran pequeñas crónicas satíricas, pitarrescas,con sus gotas de ternura. Desde niño quise contar historias: como yo era hijo único, me las contaba a mí mismo... Escuchaba mucha radio y jugaba a ser un locutor.

- Y hoy está haciendo radio...

- De niño empuñaba una escoba a modo de micrófono y le contaba historias a la pared. Un amigo me enseñó a tocar acordes con una guitarra: descubrí que si convertía mis historias en canciones ¡pasaban mejor!

- ¿Sus padres estaban de acuerdo?

- Lo que a ellos les importaba es que acabase la carrera de Derecho. En aquella época imperaban los valores del esfuerzo, de la disciplina, de la formación, del trabajo.

- ¿Y hoy no?

- Hoy los jóvenes confían más en la suerte que en su esfuerzo, más en las influencias y las estratagemas que en el trabajo.

- ¿Acabó usted su carrera de Derecho?

- Sí. Y ejercí un par de años.

- ¿Con éxito?

- Recuerdo que visité a un cliente en la cárcel y le pedí dinero adelantado para las gestiones de su caso. No tenía, y el preso de al lado, que estaba allí por robar jamones, me dijo: "Todo lo que necesite éste se lo pagaré yo". Total, nunca cobré de ninguno de los dos.

- Y se dedicó a la música.

- Eso fue porque me gustaba. Me presenté ante el tribunal de los Setze Jutjes el mismo día que Lluís Llach: a él le aprobaron, a mí me suspendieron.

- ¿Por qué?

- Canté algo muy triste sobre la soledad. Me preguntaron si tenía algo más animado y les canté La tia Maria,que se canta muy rápido: me aconsejaron que ése era mi camino.

- La Trinca usaba, como usted, el humor. ¿En qué se diferenciaban usted y ellos?

- Yo era más afrancesado. Ellos, más holandeses, centroeuropeos, cerveceros. Con ellos y con otros compartí la que ha sido la sensación más agradable de toda mi vida.

- ¿Cuál?

- Los festivales de Canet. ¿Sabe lo que es subirse a un escenario con una guitarrota, cantar tres canciones y ver a 60.000 personas pidiendo "otra, otra"...? ¡Ah, qué euforia!

- ¿Y a qué se dedica ahora?

- Hago radio, escribo libros de gastronomía... ¡y doy pregones de fiestas!, que si la Festa de la Sobrassada, la Festa de l´Ou, la Festa de l´Arròs, la Festa del Conill...

- De fiesta en fiesta, ¡no se quejará!

- Me llaman para que invite a la gente a la fiesta con un texto, con rimas... ¡Me gusta!

- Pero a la vez publica ahora un libro para adelgazar: ¡no me cuadra!

- Sí, porque se puede adelgazar comiendo placenteramente. Hoy hay muchos modos de dar chispa a platos de verduras, que a mí me encantan. Publico un recetario que yo mismo seguí durante un año y medio: ¡pesaba 130 kilos y así bajé hasta 96 kilos!

- ¿Y con placer, dice?

- Yo me guío en todo por Horacio y Montaigne, mis pensadores de cabecera: el primero explora el placer de vivir; el segundo, el autoanálisis reflexivo. O sea, que procuro comer de modo sano sin renunciar al placer.

- ¿Me cuenta algún truco?

- Para que la verdura esté rica, cuézala bien, al dente: poca agua y, cuando hierva, eche la verdura. Poco rato. Sáquela y sumérjala en agua gélida. ¡Así quedará hervida pero tersa, crujiente y con todo el color!

- ¿Cómo le aporta esa chispa que me decía?

- Soy devoto de las vinagretas, de salsas vegetales, especias... Anote esta vinagreta: ocho filetes de anchoa triturados en un decilitro de aceite de oliva virgen extra, con el zumo de medio limón...

- Aquí ha acertado conmigo.

- Con esta vinagreta aliñe una ensalada a base de champiñones y alcachofas moradas, cortados a láminas... ¡Un buen primer plato!

- ¿Y de segundo?

- Corte cebollino, zanahoria y cebolla tierna en bastoncitos finos, métalos dentro de un verat sin espinas, con un poco de pimienta. Cuézalo al vapor quince minutos. Y sírvalo junto a una vinagreta hecha con aceite, vinagre de sidra y pimienta de Cayena.

- ¿Podría usted vivir sin aceite y vinagre?

- ¡No! La luz fabulosa de nuestro país parece reflejada en una lámina de aceite de oliva... Si tengo que jurar por lo más sagrado, ¡lo haré ante una vinajera de aceite de oliva!

- Comida y paisaje, hermanados.

- Lo están en mi experiencia. Recuerdo de niño un jardín, en casa, con un ciruelo y un limonero: a su sombra, en verano, nos sentábamos con vecinos a charlar y a comer fruta, mientras se oían pájaros y el rumor de una fuente. Ya dijo Nietzsche: "Todo pensamiento deriva de la odisea del sujeto".

- De sus vivencias, pues.

- Sí: el filósofo, para serlo, tiene que vivir. Vivir incluye comer. Según se come, se piensa. Además de escuchar, observar, pasear... Y vivir así exige tiempo, ¡tomarse tiempo!

- ¿Usted se lo toma?

- Sí. Para escuchar a mis convecinos, pasear por mi playa al atardecer... Flaubert expresó muy bien esta serena filosofía: "Una habitación confortable, los libros que me gustan... y todo el tiempo por delante".

"Estar alegre es un regalo para los otros"

"Estar alegre es un regalo para los otros"

martes, 23 de enero de 2007

LA VANGUARDIA, Barcelona
La Contra


MARAVILLOSA


Es un ser excepcional que irradia seguridad y reparte alegría. Pertenecía a la familia real de Burundi, la mayoría asesinados en el conflicto entre hutus y tutsis. Pudo estudiar dos carreras en Europa: "Ahora quiero devolver lo que he tenido la suerte de recibir a los que no tienen esa suerte". Los horrores que ha vivido los ha ejercitado reflexionando frente a los cientos de tumbas que dejó esa guerra fratricida. Sé que los horrores que le infligieron son más de los que me cuenta, pero ella está por crear futuro y lo hace a su manera. Sus casas de acogida no son fríos orfanatos, sino hogares. 35 de sus hijos están hoy en la universidad. Cuando se licencien volverán a casa y trabajarán para sus hermanos. Marguerite llenó de esperanza el auditorio de la Fundació La Caixa.


MARGUERITE BARANKITSE, La 'Loca de Burundi'

"Estar alegre es un regalo para los otros"

IMA SANCHÍS  - 23/01/2007




Tengo 50 años. Nací tutsi en una aldea de Burundi. No estoy casada, alimento, cuido, educo y hago de mamá de 10.000 niños. Tengo 16 nietos. Vivimos en unas casitas que construí en el terreno que heredé. Mi proyecto se llama Casa Shalom. Mis colegas, médicos, abogados..., son hijos míos que han vuelto de estudiar en Europa




- ¿Cómo empezó todo?

- Antes de que estallara el conflicto entre hutus y tutsis yo ya había adoptado siete niños, cuatro hutus y tres tutsis.

- Uff.

- Cuando estalló la guerra civil en Burundi nadie quería saber nada de mí, ni siquiera mi familia. Me refugie en el obispado.

- ¿Y a cuánta gente recogió por el camino?

- A 72 personas, entre ellos 20 intelectuales hutus que no querían participar en las matanzas. Los hutus asesinaron a 60 personas de mi familia, obviamente tutsis.

- Empezaron los hutus y se vengaron los tutsis.

- A los pocos días, estaba preparando la comida para toda aquella gente cuando vi acercarse un grupo de tutsis, entre ellos algún familiar, así que pensé que no nos harían daño. Pero entraron, me llamaron traidora, me pegaron, me ataron y los mataron uno a uno delante de mí. Cada vez que mataban a uno me agredían, estoy llena de cicatrices.

- ¿Y los niños?

- Yo tenía 11.000 dólares y le dije a uno de los asaltantes que se los daba si salvaba a 25 niños. Pero entre ellos no estaban mis hijos, y tampoco entre los cadáveres. Estaba perdida, mis propios familiares habían matado a mi gente más querida, les rogué que también me mataran a mí, pero nadie quiso hacerlo. Entonces me fui a la capilla y me puse a gritarle a Dios y a reclamarle a mis hijos.

- Qué horror, lo siento.

- Pero de repente oí una vocecita: "Mami, mami". Fue como un milagro. Se habían escondido debajo de la sacristía. Enterré los cadáveres, recogí a los 25 niños y huimos.

- ¿Lejos del país?

- No. Yo tenía el remedio para el futuro: niños hutus y tutsis que se querían y protegían unos a otros. Nos instalamos en casa de unos cooperantes alemanes que habían huido.

Si en la zona de los grandes lagos nos ayudamos todos, no tendremos que ir detrás del dinero de los belgas. Hay que darse cuenta de que el amor es muy creativo.

- ¿Y cómo pasó de 32 niños a 10.000?

- Empezaron a llegar huérfanos, niños soldado y niños mutilados que nadie quería. En las 40 hectáreas que heredé de mi familia construí casitas para ellos. Yo no tengo orfanatos, tengo hogares y ellos son mis hijos. Los envío a estudiar al extranjero y luego vuelven y me ayudan. Son médicos, psicólogos, abogados, economistas...

- ¿Cómo los alimentaba?

- Periodistas alemanes y belgas comenzaron a hacer reportajes sobre la loca de Burundi,que es como me llaman en mi país, y los europeos que había conocido de la universidad me enviaron dinero. Luego vino el dinero de los premios y la cooperación.

- ¿No volvió a sentirse amenazada?

- Me amenazan todos los días porque hago declaraciones que molestan mucho. Hasta la Iglesia me considera non grata porque les pregunto: "¿Cómo pueden dejar morir a la gente? Ustedes deberían dar su vida por ellos, su silencio es cómplice". Es un milagro que aún esté viva. Le contaré una bonita historia.

- Bien.

- Uno de los hombre que vino a matarme hoy es mi chófer. Mientras él me apuntaba con la pistola le dije: "Eres demasiado guapo para ser un criminal. Ven y yo te enseño otro oficio que no sea el de matar, porque los que te han enviado tienen a sus hijos estudiando en Nueva York". Fue mi primer alumno del taller mecánico que creé para que los niños soldados aprendieran un oficio.

- No entiendo por qué no la mataron.

- Es un milagro. En otra ocasión detuvieron el autobús en el que viajaba. Nos tumbaron en el suelo y comenzaron a matarnos uno a uno. Cuando llegaron a mí, les dije: "He olvidado hacer testamento, acompáñenme y así le daré el dinero a alguien".

- La acompañaron, claro.

- Sí, y aproveché para preguntar a aquellos 4 jóvenes por qué se habían convertido en asesinos. En casa les di de comer y les pedí que me permitieran despedirme de mis hijos. Cuando vieron aquel enjambre de niños felices decidieron quedarse con nosotros. Nada resiste al amor, creo que ése es el secreto.

- Parece un cuento de hadas.

- Cuando me encuentro con alguien no puede evitar verlo como mi hermano, no puedo evitar querer a los demás. Cuando enterré a aquellas 72 personas no me quedé amarga. Yo amo la vida. Me levanto por la mañana y canto porque pienso que estos pocos días que tengo para vivir los tengo que vivir de pie. Estar alegre es un regalo para los otros.

- La alegría es contagiosa.

- Tengo la vocación de hacer feliz a los otros y eso es lo que me mantiene. ¿Por qué sigo viva? Porque cuando uno ama la vida, la vida también le ama.

- Dicen que robó las cortinas del obispado.

- Los niños llegan desnudos, y cuando he pedido que me envíen ropa nadie me ha hecho caso, así que descolgué las cortinas y les hice bonitos vestidos, sí.

-... Y que con las banderas de Unicef hizo calzoncillos.

- Yo les pedí ropa y ellos se atrevieron a mandarme banderitas porque la foto de 10.000 niños agitándolas era publicidad. Pero la mejor publicidad es que los niños no pasen hambre ni frío. En el mundo necesitamos locos que se atrevan a decir la verdad.

- Usted lleva a los niños a ver a los asesinos de sus padres.

- Si no se reconcilian con su propia historia y miran de frente la causa de sus desgracias, la ira crecerá con ellos. El perdón es el gran legado del cristianismo en un mundo que no sabe perdonar.

Mundo Uno

Mundo Uno

MUNDO UNO is a call for peace.
MUNDO UNO means ONE WORLD.
MUNDO UNO is a virtual protest against the madness of war.
MUNDO UNO is a way to say: stop the killing of civilians on both sides.

Shall we be ONE, one world, one face, one people to change this?

Then please join MUNDO UNO

Make your manifestation by temporarily substituting your buddy icon with the icon below:

Simply right click and copy the above image to your computer, then go to your buddy icon page and replace it.

We are all EQUAL…
We are all ONE WORLD.

PS. - The photo was taken in the poorest of favelas in our region, during our Beija-Flor na Comunidade (Hummingbird in the Community) programme there a couple of weeks back. 

"Nada más contagioso que nuestra conducta"

"Nada más contagioso que nuestra conducta"

lunes, 22 de enero de 2007

La Contra


 CONECTORES

En ´The tipping point´ Gladwell desvela cómo las sociedades cambian de opinión: una red de conectores contagia tendencias a los demás (son las personas nudo de las famosas seis llamadas de teléfono a las que se encuentra cualquiera de cualquiera). En ´Blink´ explica cómo la intuición - inteligencia relámpago- puede ser nuestra mejor arma si la educamos o nuestro peor defecto. Y ahora, Gladwell, colaborador estrella de ´The New Yorker´, revela en el Forum HSM cómo el poder político y empresarial antes nos escamoteaba información para manipularnos y hoy nos atiborra de millones de datos, como hizo Enron, para seguir ocultando sus manejos. "Pedías a Enron cualquier información - cuenta- y te daban mil páginas de minucias: nadie se las podía leer, nadie se enteraba".


MALCOLM GLADWELL

"Nada más contagioso que nuestra conducta"

Pensador: 'The tipping point', 'Blink'

LLUÍS AMIGUET  - 22/01/2007




Tengo 43 años. Nací en Southampton (Inglaterra). En Europa soy de centro, en EE. UU. de izquierdas. He estudiado cómo las modas se propagan como un virus. Para ocultar algo antes no había que dar ninguna información: hoy hay que dar demasiada. La especialización sólo es una forma de ignorancia, por eso debemos educar la intuición




Por qué ahora todas las chicas llevan botas altas?

- Es un caso típico de Tipping point (punto de inflexión): las modas o las ideas, que es lo mismo, se contagian en nosotros exactamente igual que una gripe en una guardería.

- Como un virus.

- Un pequeño cambio, un niño que estornuda, provoca una gran reacción, decenas de contagios, y la epidemia crece poco a poco hasta que llega un momento, un tipping point en que todos los niños se ponen enfermos. Los humanos también tenemos una enorme capacidad de contagiar: ¿qué pasa cuando usted bosteza en misa o en clase?

- Provocas una epidemia de bostezos.

- Lo que yo he estudiado es cómo un día la chica que se había puesto botas altas, porque sólo ella era muy atrevida y estaba a la última, descubre que, de repente, todas las chicas a su alrededor las llevan.

- ¿Cuándo se produce ese punto?

- Esa es la gran pregunta, porque si supiéramos cómo alcanzarlo, aprenderíamos a controlar a los contagiadores de esos virus propagadores de conducta, y, si los dominarámos, podríamos ganar unas elecciones, imponer modas o vender un producto.

- ¿Toda la conducta humana es vírica?

- En esencia, sí. Somos mucho más gregarios de lo que queremos aceptar. Los sociólogos que estudiaban cómo un barrio blanco se convertía en afroamericano, descubrieron que todo empezaba con un goteo: un negro se mudaba al barrio blanco, después otro, y otro... Hasta que llegaban al 20 por ciento. Entonces... ¡Todos los blancos huían de repente en desbandada!

- Ese 20 por ciento era su tipping point.

- Y para alcanzarlo, la clave de cada cambio de conducta, moda, ideología o tendencia está en ese núcleo de personas pioneras que adoptan, comunican y contagian ideas, conductas, modas o llevar las botas altas...

- Los contagiadores de conductas.

- Ellos son los que pilotan los cambios sociales. He descrito tipos de contagiadores: los enterados, los conectores o los vendedores natos. Cada uno incuba el virus de una idea, moda o conducta y lo contagia a todo el mundo en su círculo...

- ¿Cómo sabría si soy uno de esos tipos?

- Le daría una lista de 250 apellidos habituales aquí en Barcelona y por cada uno que también tuviera un conocido suyo se marcaría un punto. Digamos que una persona con poca vida social podría marcar diez: los grandes conectores sociales llegan hasta 120.

- La gente que conoce a todo el mundo.

- Esos son los conectores. Pero los realmente influyentes tienen que gozar del prestigio suficiente para que el mensaje que han oído y repiten sea repetido a su vez por los demás que esperan convertirse a su vez en líderes de tendencia y adquirir ese prestigio.

- En el proceso es fácil equivocarse.

- Ese es otro de mis campos de estudio: la influencia de las primeras impresiones.

- ¡Ay! ¡Tan duraderas y falsas a veces!

- Dígamelo a mí. Cuando me dejé el peinado afro que llevo, la policía empezó a detenerme sin motivo más a menudo.

- En su subconsciente, negro = crimen.

- Esa inteligencia instantánea nos lleva a acertar a menudo y a equivocarnos a veces en unas décimas de segundo y ha sido fundamental para la evolución humana.

- Por ejemplo.

- A todos nos gusta pensar que las grandes decisiones de nuestra vida son fruto de nuestra inteligente y profunda reflexión, pero lo cierto es que muchas de las opciones que hemos tomado a menudo han sido fruto de la primera impresión, empezando por la eleccion de la madre de nuestros hijos...

- A menudo un flechazo.

- Y no es que yo diga que los flechazos sean siempre erróneos: al contrario a veces es mejor tener poca información para tomar una decisión que tener demasiada.

- ¡Cuanta más información, mejor!

- No siempre. Lo demostraron en el hospital Cook de Chicago: pidieron a sus médicos que, para diagnosticar un ataque cardiaco, se concentraran sólo en tres constantes vitales y olvidaran el historial clínico. Y mejoraron la tasa de supervivencia.

- Puede ser una excepción.

- Lo que he intentado dilucidar es cuándo esa inteligencia instantánea nos ayuda y cuándo nos confunde.

- Déme algún ejemplo.

- Nos ayuda en el caso de esos cardiólogos y nos confunde a menudo en el juicio sobre los demás, especialmente a la hora de darles empleo. No debería existir a priori correlación, por ejemplo, entre la altura de una persona y su capacidad de liderazgo...

- Desde Napoleón hay bajitos mandones.

-... Y sin embargo, investigué las 500 empresas del ranking Fortune y ¡todas tienen presidentes altos! Es un ejemplo de lo que denomino errores Warren Harding.

- ¿?

- Warren Harding, entre 1921 y 1923, fue un presidente nefasto para mi país que había sido elegido en las urnas, porque parecía presidente:maduro, alto, canoso, elegante... Y sin embargo sus pomposos discursos que tan bien le quedaban eran ejércitos de frases en busca de una sola idea.

- Conocemos el paño.

- Creo que todos podemos mejorar nuestra inteligencia instantánea estudiando por qué nos pueden los clichés, como a esos policías que me detienen sólo porque parezco un delincuente por el mero color de mi piel, y evitando, por ejemplo, esos segundos de momentáneo autismo en que caemos en situaciones límite y que desembocan en tragedia.

"Los científicos creemos en la suerte"

"Los científicos creemos en la suerte"

jueves, 18 de enero de 2007

LA VANGUARDIA, Barcelona

CONSTRUIR

Aparece en la portada de las revistas de ciencia más prestigiosas; su hallazgo es el fruto de una vida dedicada a la investigación de los océanos, aunque ella habla de suerte. Sus padres nunca fueron a la universidad, es hija de un obrero de la construcción. En su última incursión en el Ártico, ha descubierto que en esa zona de osos polares reinaba, hace 55 millones de años, un clima tropical con una temperatura del agua de 24ºC. Un calentamiento global, del que no se saben las causas, llevó al enfriamiento y glaciación del mar. Kathryn Moran, codirectora de la expedición, lo ha explicado dentro del programa de medio ambiente de la obra social de la Fundació La Caixa. "Estos hallazgos cambian la perspectiva del cambio climático".

 
KATHRYN MORAN

"Los científicos creemos en la suerte"

Ingeniera oceanográfica

IMA SANCHÍS  - 18/01/2007




Tengo 51 o 52 años. Nací en Pensilvania (EE. UU.), y vivo entre Canadá, donde está mi marido, y Rhode Islan, donde soy investigadora y decana de la Universidad de Oceanografía. Me licencié en Ingeniería de Caminos y luego en Oceanografía. No tengo hijos. Soy progresista. El mundo es demasiado fantástico para no creer que exista un Dios




- Es usted ingeniera, ¿cómo acabó en los océanos?

- Trabajaba para una gran compañía, Procter & Gamble y me aburría mucho, así que decidí estudiar ingeniería oceanográfica.

- Trabajó para el secretario de Energía del gobierno Reagan.

- Sí, fue él quien me convenció para que me pasase la vida en el océano.

- ¿Cómo lo hizo?

- Me dijo que con más expediciones internacionales cambiaríamos el mundo de manera diplomática porque los científicos no tienen barreras políticas. Decía que había que introducir a los científicos en las embajadas.

- ¿Y cómo llevan los científicos tener jefa?

- No es fácil, durante décadas he sido la única mujer, pero a medida que me hago mayor la situación mejora. En mi primera expedición, en un barco de la Armada estadounidense, tenía 22 años y el capitán no quería dejarme subir a bordo.

- ¿Cómo lo convenció?

- Prometiéndole que jamás me quitaría el mono que me cubría de la cabeza a los pies.

- ¿Un talibán made in USA?

- Sí, ¡en mi vida he pasado tanto calor! Salíamos de Hawai.

- Y usted, personalmente, ¿qué ha ido buscando por los océanos?

- A mí me encanta salir al mar, una de las razones es que tu vida se convierte en algo muy simple: tienes metas científicas definidas, trabajas entre 12 y 18 horas diarias y no hay nada más que hacer, así que te conviertes en una persona muy tranquila, es muy relajante y aprendes mucho sobre ti mismo.

- ¿Qué tipo de cosas ha aprendido?

- Yo era impulsiva: si estaba en contra de algo, lo decía de inmediato. Pero en el mar pasas mucho tiempo con la misma gente y acabas reconociendo tus malos hábitos en la mirada de los demás y tienes tiempo de pensar en ellos y cambiarlos, es una suerte.

- En la ciencia, ¿cuál ha sido su búsqueda?

- Conseguir que la tecnología resuelva la ciencia. En el Ártico me he pasado tres años estudiando cómo perforar.

- Y ha demostrado que el Ártico era, hace 55 millones de años, un paraíso tropical, pero, ¿cuál era su temor?

- Para poder perforar, el barco debe quedarse fijo y eso resulta complicado. Nunca pensamos que pudiéramos llegar tan lejos. Sabíamos que en otros lugares en esa época, hace 55 millones de años, la tierra era cálida, pero no sabíamos qué ocurría en el Ártico. Conocer la diferencia de temperatura entre el polo y el ecuador para poder crear modelos climáticos era muy importante.

- ¿Y eso se sabe cuanto más abajo perforas?

- Sí, y fue muy difícil, lo intentamos cuatro veces, el hielo nos expulsaba de la localización. Pero tuvimos suerte: empezó a hacer mucho frío y los capitanes del barco se negaban a quedarse porque temían quedar atrapados en el hielo. Un día antes de la partida llegamos a la profundidad deseada. Los científicos creemos en la suerte.

- ¿De qué cree que depende la suerte?

- De que seas una buena persona.

- Que el Ártico fuera un paraíso tropical, ¿a qué conclusiones nos lleva?

- Nos queda poco tiempo, así que es muy importante reunir observaciones del pasado para calibrar los cambios climáticos. Hemos descubierto que el Ártico, en una época en que el clima general era cálido, era todavía más cálido de lo predicho. Eso significa que hay que cambiar los modelos informáticos para poder prever con más exactitud.

- Y dice que nos queda poco tiempo...

- Los gases invernadero se emiten hoy mucho más velozmente. En 200 años hemos alcanzado cotas que tardaban 10.000 años.

- ¿Ha visto alguna vez la mano de Dios en sus expediciones?

- La primera vez que vi y escuché la aurora boreal, que emite un sonido increíble, supe que existía Dios. También he visto tornados de agua en los océanos y, yo soy…

- Diga, diga, no se corte.

-... Monitora de aerobic, y los días de buen tiempo salimos todos a cubierta a practicar. Un día una ballena salió despedida del agua justo a nuestro lado, y eso es algo religioso,

- Cuándo ve todas esas maravillas, ¿qué piensa de los humanos?, ¿somos estúpidos?

- Un poco. Me preocupa que la gente no escuche a los científicos. Estamos tardando demasiado en darnos cuenta de la severidad de la situación. Verá, ocurre una cosa, la prensa necesita contraopiniones, las busca y las encuentra, pero hay unanimidad en el universo científico respecto al peligro y la urgencia del cambio climático.

- ¿Cuál es su esperanza?

- Espero que el sistema político de EE. UU. cambie, que más organizaciones y empresas entiendan el peligro de los gases de efecto invernadero y colaboren, que trabajen más científicos en el Tercer Mundo para prever la subida del nivel del mar en las costas. Espero que se retiren las tropas de Iraq, que la diferencia entre ricos y pobres disminuya..., ¿le parece demasiado?

- ¿Ha peligrado su vida?

- Varias veces. Lo que le voy a contar fue horrible. Perdone mis lágrimas, es el jet lag.Estábamos a 50 grados bajo cero y teníamos estufas de propano, una goteaba y el perforador encendió un cigarrillo. Fue un fallo estúpido y doloroso...

- ¿Qué ha aprendido sobre el ser humano?

- Que podemos comportarnos muy mal los unos con los otros, pero cuando nos encontramos en situaciones extremas nos ayudamos y colaboramos. Hay que ser más conscientes de que cada día puede ser el último.

GUANTES

Veo a Kotter nervioso al preparar su lección para los ´alumni´ de Esade en el Auditori. Hablamos en el que fue camerino de Barenboim y cuando se lo digo se relaja: "Quiero explicarles - me cuenta- que para liderar el cambio no basta con informar y razonar, hay que demostrar y emocionar. Todo el grupo debe sentir la urgencia inevitable del cambio y todos tienen que liderarlo". El ejemplo es el del empleado que quiso un día demostrar que su empresa malgastaba dinero en comprar suministros y, con la ayuda de un ejecutivo, logró que cada departamento comprara un par de guantes. Los apiló en una mesa a la entrada con un cartel que marcaba el precio absurdo que habían costado: causó impacto. Transformó la red de suministros y acabó siendo el jefe de compras.

EXPERTO EN LIDERAZGO DEL CAMBIO. JOHN KOTTER

"Deje que el cambio sea su mejor amigo"

LLUÍS AMIGUET  - 13/01/2007


Tengo 59 años y voy a celebrar los 60 jugando un gran partido de fútbol americano: he alquilado el Estadium de los Patriots. Los 60 para un hombre de hoy son los 40 de la época de mis padres. Nací en San Diego. He sido profesor de Harvard 30 años y cambié.Saber cambiar era virtud ocasional, hoy es imprescindible para sobrevivir


- Cuándo sabemos que una empresa necesita un cambio?

- Usted trabaja para un gran diario: mire a su alrededor...

- Hemos mejorado audiencia en el EGM y la publicidad va entrando...

- Ha tenido usted la típica reacción de resistencia al cambio: todos los diarios de Occidente están sufriendo descensos de tirada y de ingresos publicitarios...

- Casi todos.

-... Puede negar el cambio y esperar hasta que sea demasiado tarde y acabar siendo víctima de él o verlo como la oportunidad que es para mejorar y liderarlo hasta convertirlo también en una oportunidad para usted. Elija: haga del cambio su mejor amigo.

- Cambiar significa aceptar que todo o parte de lo que hago ya no está bien.

- ¡Exacto! Y eso es doloroso y casi imposible de hacer hasta que es tan evidente que también es una catástrofe. Ésa es la paradoja del cambio: como las enfermedades graves, el cambio y la cura sólo son posibles cuando aún es poco evidente.

- No me asuste, profesor.

- ¡Le asusto! Usted está trabajando en prensa diaria y su sector pende de un hilo. Ahora mismo siguen ustedes ingresando dinero y vendiendo ejemplares y es ahora cuando podrían liderar el cambio para ser los líderes del próximo paradigma mediático...

-... Pero hay tantos intereses creados.

- ¡Por eso mismo! ¡Lidere usted el cambio!

- ¿¿¿Yo??? ¡Virgencita que me quede como estoy!

- ¿?

- Se dice aquí para expresar que el mejor milagro a menudo es seguir igual de enfermo.

- ¡Ésa es la otra actitud errónea!

- Ya, ya.

- Es un proverbio milenario seguramente que ya no tiene sentido. El cambio hoy es uniformemente acelerado. Su diario puede tener

125 años, pero puede dejar de ser rentable en 125 días. La tecnología de la información hace que los negocios, las tendencias, las modas, los hábitos se conviertan en obsoletos en cada vez menos tiempo.

- Si hasta el invierno parece obsoleto.

- El cambio climático es un excelente ejemplo de lo que hablamos. Cuando ya sea totalmente evidente será demasiado tarde para poder evitar la catástrofe.

- Los humanos somos así.

- Cierto, pero si no nos adaptamos a la velocidad endiablada que hemos imprimido a la creación, nosotros seremos las primeras víctimas de nuestros propios cambios.

- ¿A qué se refiere?

- La disposición a cambiar las cosas ya no es una necesidad ocasional dentro de una tradición milenaria, sino una aptitud imprescindible para sobrevivir como especie. Y en el mundo empresarial de la sociedad digital se ha convertido ya en "la" aptitud para ganar.

- ¿Y usted cómo se lo aplica? ¿Acaso no lleva toda su carrera viviendo de ser el profeta del cambio de la Harvard Business School?

- ¡Yo he dado la vuelta a mi carrera! Fui profesor de la Harvard Business School 30 años y había escrito 16 libros, algunos considerados de referencia en la investigación organizacional sobre cambio en la empresa...

- Me consta.

- Eran sesudos: con profusión de notas a pie de página y gran aparato bibliográfico.

- De los que todo el mundo cita y nadie lee.

- Por eso he cambiado: mi último libro, Our iceberg is melting,es un cuento sobre pingüinos...

- Sí que es un cambio.

- El cambio es que ahora me leen todos.

- ¿Y antes no?

- Antes mis libros tenían público especializado. En EE. UU. la tirada media de un libro es de 2.000 ejemplares; yo ya he vendido más de 50.000 de mis pingüinos y apenas ha salido a las librerías. Y ahora me leen los gurús empresariales y los niños del colegio.

- ¿Y eso es lo que quería?

- En el fondo sigo haciendo lo mismo, como sucede en todos los buenos cambios, pero de una manera mejor: todo lo que he aprendido sobre las empresas lo he vertido en explicar el cambio en estos pingüinos.

- Y además venderá más libros.

- No lo hago por dinero. He ganado más dinero del que podrán gastarse mis nietos. Lo hago porque quiero ayudar a 200 millones de personas, a los que he calculado que debe llegar mi fábula, a mejorar sus vidas.

- ¿Es posible?

- Creo en el poder de las emociones y de una buena historia. Y una historia cargada de emoción es invencible. Los cambios duraderos sólo surgen a partir de las emociones: "Ver-sentir-cambiar". Ésa es la secuencia.

- ¿Y cómo se consigue inculcar el cambio?

- Creas el sentimiento de urgencia comunicando más que nunca: hablando con todos de todo incansablemente.

- Suele ser al revés.

- Sí, el directivo que lidera transformaciones suele caer en el complejo de líder incomprendido y solitario, pero se equivoca: el cambio o es de todos o no es. Se debe articular un equipo guía que lo lidere, desarrollando una visión y una estrategia y consolidando el triunfo para mantener el impulso.

- ¿Qué es una visión?

- Si no puede transmitirla en cinco minutos o con un cuentecito es que no la tiene.

- Hay demasiado cinismo para cuentecitos.

- Las empresas generan cinismo que liquida la ilusión y es inmovilista. Debemos localizar y neutralizar esos generadores de cinismo, los víboras que siempre se quejan y hablan mal de todo y todos, y los megaegos.Cuanto más grande es un ego, menos espacio deja a los demás para que piensen y actúen.


 



 










Cada bebé crea el universo

Cada bebé crea el universo

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13/01/2007 13:06
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12/01/2007 15:52

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miércoles, 10 de enero de 2007

La Contra


LOU MARINOFF, FILÓSOFO SUPERVENTAS

"Cultive sus talentos e implíquese, será feliz"

IMA SANCHÍS  - 10/01/2007

EQUILIBRIOS

Su primer libro, ´Más Platón y menos Prozac´, es superventas internacional. En ´El ABC de la felicidad´, de 700 páginas, recurre a Aristóteles, Confucio y Buda para afrontar los problemas de la vida, tanto individuales como colectivos. Este filósofo rebelde cuyos libros están prohibidos en la universidad en la que imparte clases, fue hippy en los sesenta y nunca ha tomado Prozac, ha escogido el esfuerzo aristotélico de cultivar su mente, el esfuerzo infatigable del budismo en ahondar en sus sentimientos y permanecer despierto, y la confuciana devoción desinteresada por servir a los demás, una buena manera de sentirse útil y feliz. No es sencillo, pero es su propuesta para un mundo mejor, menos dependencia, menos lamentos y más profundidad, generosidad, responsabilidad y valentía


Tengo 55 años. Nací en Canadá y vivo cerca de Nueva York, en el bosque. Soltero y con un hijo. Soy filósofo, profesor en el City College de Nueva York. No me gustan las ideologías, soy un centrista extremo. No hay que sacrificar el aquí y ahora por ningún paraíso infinito. Acabo de publicar El ABC de la felicidad (Ediciones B)


- Qué sabe usted...

- Que las diferencias entre nosotros, las creencias culturales y religiosas, son puramente cosméticas. La esencia del ser humano es mucho más profunda. Lo que tenemos que comprender es nuestra humanidad, que es común a todos.

- A lo humano también lo define el crimen, la avaricia y la envidia.

- Sí, pero ningún niño nace para odiar, son estados mentales, aprendemos prejuicios. Las enseñanzas de Aristóteles, Buda y Confucio nos sirven para expulsar estos estados mentales.

- ¿Necesitamos a Buda más que nunca?

- Sí, pero no como salvador. Buda es un estado mental, es el que está despierto, y la mayoría deambulamos por la vida dormidos.

- ¿Cómo despertar?

- Es muy fácil: hay que sentarse a diario tranquilo, respirar, permitir que la mente irradie pensamientos, no suprimir nada, entender quién eres y darte cuenta de que no estás controlado por nadie.

- La cultura occidental nos empuja a lo contrario, vivimos en la prisa y el miedo.

- Pagamos el precio del éxito material. Tenemos las economías más fuertes, la mejor ciencia, la mejor tecnología y comunicación, pero como resultado no tenemos tiempo, ni espacio, ni paz. Ésa es la paradoja.

- ¿Lo que está dentro está fuera?

- ¿Qué?

- Que si hay guerras en el mundo porque estamos en guerra con nosotros mismos.

- Sí, los conflictos externos son manifestaciones de conflictos internos. Si alguien odia a otro es porque de alguna forma se odia a sí mismo.

- Entonces toca transformación.

- Sí, porque claramente exterminar terroristas crea más terroristas. No podemos obligar a nadie a que cambie, pero les podemos quitar el poder animando a la moderación general. Si tenemos la valentía de no aterrorizarnos ante el terror, el terror pierde fuerza.

- Usted propone una revolución muy difícil.

- Hay que empezar por la educación, y la realidad es que las universidades, las norteamericanas por lo menos, son prisiones, el American Gulag. Yo trabajo en una de ellas, el City College de Nueva York, donde nos dicen cómo debemos pensar y lo que podemos hacer. Allí mis libros están prohibidos.

- Vaya.

- El sistema de educación es totalmente corrupto, nuestros hijos no están siendo educados, están recibiendo un adiestramiento y adoctrinamiento político-social. Pero hay una gran enseñanza budista para convertir el veneno en medicina.

- ¿Cómo?

- Dando a nuestros hijos estructuras que los conviertan en seres humanos maduros y funcionales, hay que apartarlos de la televisión y el consumismo cueste lo que cueste.

- El mundo se te suele caen encima y dejarte sin capacidad de reacción.

- El progreso siempre surge de tratar lo imposible como posible, y la regresión viene de tratar lo posible como imposible. Pensar que el sistema es demasiado poderoso, que tú no puedes hacer nada, es firmar el fracaso.

- Lo contrario puede ser ingenuidad.

- Hay que asumir la cantidad justa de responsabilidad, cambiar aquello que puedas cambiar. Imagine que los consumidores deciden dejar de comer esa comida rápida tan perjudicial para la salud durante unas semana. ¿El resultado?

- Adiós a la industria fast food.

- Exacto, en esta sociedad el consumidor es poderosísimo si sabe ejercer su poder.

- ¿Qué rescata de Aristóteles?

- Para él la felicidad equivale a plenitud y serenidad, y se consigue subrayando tus talentos y tu mente. Cada uno de nosotros tiene uno o más dones. Si nos implicamos en el mundo utilizando este don, nos sentiremos plenos. Éste es el desafío de Aristóteles, descubrir tu grandeza, cuál es esa capacidad que debes desarrollar.

- Pues Confucio dice que para ser grande hacen falta otros.

- Dice que la realización sólo se lleva a termino a través de las relaciones armoniosas con los demás, sí.

- Aristóteles y Confucio, ¿contradictorios?

- El dilema entre lo individual y lo colectivo lo resuelve Buda, que conecta los principios de Aristóteles y Confucio. El budismo consiste en abrir el corazón y entender que nuestra felicidad no puede venir a costa de los demás, por el contrario, para ser felices tenemos que trabajar por la felicidad de los demás utilizando nuestra capacidad, tu don.

- Mire, los poderosos son felices porque hacen y deshacen y el resto somos su ejército de hormigas, trabajamos para su lujo.

- La alegría proviene del interior, no de lo que pone en tu tarjeta de visita. El maestro de Marco Aurelio, Epicteto, era un esclavo y todos decían que tenía más serenidad que el emperador. Claro que sí, no tenía la carga de su dueño. El poder nos envejece.

- Para usted felicidad es serenidad.

- Sí, y está dentro de nosotros, pero nuestra psicología y ansiedad impide que aflore.

- Lo que usted propone ya lo sabemos, pero hay una barrera que nos impide acceder.

- Desde los tiempos de Freud nos han criado para que creamos que debemos tener un ego sano, pero todo ego es insano. De manera que nosotros nos ponemos nuestras propias barreras para lograr la realización con estos conceptos erróneos de quiénes somos y la energía dedicada a mantener una estructura que impide que nos relacionemos de forma saludable. Pensamos que perder el ego es perder la identidad, y es todo lo contrario.